La devolución más común de una mueblería no es por color ni por precio: es porque el mueble no entra. O no entra por la puerta, o entra pero deja la habitación sin sitio para caminar. Se arregla en cinco minutos con una cinta métrica antes de salir de casa.
Las cuatro medidas que sí importan
- La pared donde va la pieza: el largo libre, de esquina a esquina, sin contar zócalos ni el radiador si lo hay.
- La puerta de entrada y las de paso: el ancho con la puerta abierta, que es menos de lo que la gente cree.
- El giro: el pasillo, la vuelta de la escalera o el codo del recibidor. Ahí es donde se atasca un sofá largo.
- La altura del techo, si le interesa un armario, una vitrina o una cabecera alta.
Apunte las cuatro en el teléfono, con nombre. No confíe en la memoria: cuando lleva media hora mirando muebles, los números se mezclan.
Deje sitio para pasar, no solo para poner
Una regla práctica que funciona en cualquier casa: deje un paso libre de unos tres pies (unos 90 cm) entre el mueble y lo que tenga enfrente. En el comedor la cuenta es otra: hace falta hueco detrás de cada silla para poder separarla y sentarse sin chocar con la pared.
En un dormitorio, mida también el espacio que necesita para abrir los cajones de la cómoda del todo. Una cómoda preciosa que solo abre a medias deja de ser preciosa la primera semana.
Qué llevar el día que venga
Traiga las medidas y, si puede, dos o tres fotos del espacio desde la puerta. Con eso le decimos en pocos minutos qué piezas le caben y cuáles no, en vez de dejarle adivinar. Si ya vio algo en el catálogo en línea, guárdelo y enséñenoslo al llegar: así le mostramos primero lo que se parece a lo que busca.
Y si algo no está en el piso de venta ese día, se lo decimos de frente. Preferimos eso a hacerle esperar por una pieza que no tenemos.
Qué pasa en la primera visita
Estamos en 516 Joel Blvd #8, en Lehigh Acres, abiertos de lunes a domingo de 10am a 6pm. La atención es bilingüe, en español y en inglés. Aquí puede hacer lo que ninguna foto permite: sentarse en el sofá, tocar la tela, abrir un cajón y comparar dos acabados uno al lado del otro.
Si va a amueblar por partes —primero la sala, más adelante el dormitorio— dígalo desde el principio y le guardamos la referencia de lo que se llevó, para que la siguiente pieza combine con la anterior en color y estilo. Y si le interesa pagar poco a poco, en la tienda le explicamos las opciones de financiamiento con las que trabajamos.
